(Tomado de BBC mundo)
Henri es una estrella atribulada: un gato existencialista,
francés y cargado de odio, cuyos pasatiempos preferidos son
"cuestionarse sobre el sinsentido de la vida"… y dormir.
El resto del tiempo Henri lo pasa frente a la cámara de William
Braden: es el protagonista de una serie de videos publicados en YouTube
que, sin proponérselo, han dado fama global al felino y a Braden, una
fuente de ingresos.
Tanto, que el hombre –de 32 años y residente de
Seattle, una ciudad del noroeste de Estados Unidos- ha dejado su empleo
de fotógrafo de casamientos y eventos sociales para dedicarse en
exclusiva a pensar, escribir y registrar en cámara las reflexiones del
felino filósofo.
Primero fueron los videos
online, que a
la fecha han superado los 10 millones de visitas. Luego, una colección
de camisetas, tazones y calendarios a la venta. Ahora, Braden cerró
contrato para publicar un libro de citas célebres de Henri, que saldrá a
las librerías en abril.
"Llevo seis años en esto y ahora ya es mi fuente
principal de ingresos, aunque suene absurdo pensar que un gato
depresivo me sostiene", dice entre risas el autor, graduado en escritura
creativa y exalumno de la escuela de cine de Seattle.
Hay más hitos en la historia exitosa de Henri: con su segundo video,
"Paw de Deux", el gato blanquinegro se convirtió en estrella del primer
festival de videos felinos –un género particularmente prolífico en
internet-, que tuvo lugar en Minneapolis y recibió unas 10 mil
postulaciones. Allí ganó el "Kitty de oro" de 2012, una estatuilla
dorada que ahora descansa en la casa de Braden.
Lo curioso es que Henri ni siquiera es su mascota: es el animal de
compañía de una pariente cercana de Braden, cuya identidad mantiene en
secreto por miedo a que alguien quiera jugarle una mala pasada
secuestrando al felino famoso para pedir luego un rescate.
De hobby a negocio
El debut virtual de Henri ocurrió en 2006 y fue producto "de la propia vagancia", dice su autor a BBC Mundo.
Braden, por entonces estudiante de cine, había
dejado para último momento el completar una tarea universitaria: la de
filmar un perfil de personaje. Decidió que el suyo sería un animal y
quiso replicar el estilo de los filmes experimentales europeos de los
años ’50 y ’60 que había estudiado en las clases de historia.
La cara sugerente de Henri hizo el resto.
"Me parecía una buena parodia suponer que un
gato, que llevaba una buena vida de gato, podía tener una crisis
existencial. Elegí el blanco y negro para aumentar el dramatismo, el
existencialismo como trasfondo, el francés para darle el tono pese a que
yo no hablo el idioma", detalla Braden, que hace la voz
en off
en la lengua de Jean-Paul Sartre, Albert Camus, Simone de Beauvoir y
otros autores a los que acudió en busca de inspiración filosófica.
El primer video de Henri consiguió unas 3.000
visitas, según su creador, cuando todavía YouTube y Facebook no gozaban
de la masividad alcanzada más tarde.
Las redes sociales y los sucesivos videos
hicieron de Henri una estrella seis años después y dieron a su "dueño
intelectual" la posibilidad de hacer dinero vendiendo productos
asociados, de a miles de dólares por semana.
Fue después del segundo video –el más visto
hasta la fecha, con casi 6,5 millones de visitas sólo en YouTube- que
Braden vio una posibilidad para que las reflexiones gatunas se
convirtieran en negocio.
"Comenzaron a pedirme camisetas. En ese momento
me preocupó que algunos de los primeros fans pensaran que por
comercializarlo se perdería el espíritu. Pero apenas puse a la venta
algunos productos el interés creció y los nuevos fans compensaron a
aquellos que tal vez se decepcionaron", reconoce Braden, que destina una
porción de sus ingresos a distintas campañas en defensa de los
animales.
En papel
En la lista de emprendimientos, el último ha
sido un libro, ya terminado y por lanzarse en abril a través de una
compañía californiana asociada a Random House, una de las mayores casas
editoras del mundo.
Para el flamante autor, se trata de un ejercicio impensado: el de poner en texto la voz de un tercero. Un gato, nada menos.
"Puedo hablar de cosas tristes y oscuras sin que
nadie se preocupe, porque digo cosas extremas pero el que 'habla' es
otro. Y al final se vuelve gracioso", señala.
Y para continuar con la saga audiovisual de
Henri, Braden tiene sus trucos de dirección. Grita para hacerlo correr,
le sopla los bigotes si quiere lograr cara de enojo, lo soborna con
golosinas gatunas para que haga sus gracias ante cámara.
"Muchas veces escribo el texto alrededor de lo
que el gato naturalmente hace. Y muchas veces también me toca esperar
que haga un movimiento o me dé la mirada que quiero", revela el
creativo, que demora unas dos semanas por pieza.
El suyo, dice, es un gato al que le gusta la
atención, tanto como los juguetes y la comida especial que recibe como
"paga" por sus protagónicos.
"Siempre digo 'no' cuando me piden que lo lleve a
la TV o lo haga volar en avión para presentarlo en tal o cual show: me
parece egoísta, le generaría un estrés innecesario. Allí trazo la línea
de hasta dónde sacarle provecho. Eso sí: me ocupo de que cuidarle la
salud y cumplirle todos los caprichos", confirma Braden.